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En práctica

¿Cómo incorporar los videos a las clases?

Hace muchos años que se debate sobre la inclusión de medios en formato diferente al texto escrito en el espacio escolar: desde las viejas tecnologías como la radio o la televisión hasta la reciente llegada de las netbook a través de los diversos programas nacionales y provinciales la pregunta principal es ¿qué hago con ésto?. 

Al mismo tiempo la vida cotidiana de todos nosotros se ha ido llenando de imágenes fijas y en movimiento que cada vez más a menudo leemos y producimos. Esta complejización nos desafía a pensar en una alfabetización múltiple, es decir que engloba tanto las competencias de lectura como de escritura para la  comprensión, utilización y evaluación crítica de diferentes formas de información, incluidos los textos e imágenes, escritos, impresos o en versión electrónica.

Por otro lado el uso de videos en educación nos ofrece una oportunidad para acercar al aprendizaje un tipo de lenguaje que permite ejercitar otras formas de pensamiento y estimular la creatividad. Pero en este portal queremos ir un poco más allá y nos propusimos buscar videos que, además, transmiten la pasión por el aprendizaje de cualquier tema del curriculum. Porque, efectivamente, todos los temas del conocimiento pueden ser apasionantes si quien los narra está involucrado personalmente en él.  

Cuando reproduzcan un video en sus clases, o lo envíen a visionar en los hogares, es importante tener en cuenta:

¿Para qué lo vemos? Contextualizar la reproducción del video y anticipar mínimamente el sentido de su visionado.

¿Qué les pareció? Es importante comenzar y pedir valoraciones ligadas a lo emocional. Solo luego de explicitarlas podemos tener una mirada más crítica y analítica sobre el contenido. Esto es especialmente importante en las ciencias sociales.

¿De qué se trata? Reconstruir la información presente en el video y articularla con los contenidos trabajados en otros recursos educativos como textos escolares.

¿Están seguros? Problematizar la información, aportar otros materiales que confronten la perspectiva del audiovisual para fomentar el análisis crítico de los recursos.

¿Qué más podemos saber? Invitar a los alumnos a considerar otras fuentes y a reconstruir una perspectiva personal sobre el tema. Tal vez, incluso, remixar el material y generar sus propios audiovisuales.